Club de lectura abril: El protector de Henry James

Hola, amigos lectores:

en nuestro último encuentro acordamos que para el club del mes de abril leeríamos “El protector”, primera novela del escritor Henry James. En principio, nuestro compañero José Luis, propuso “Retrato de una dama”, que también es el resultado de la primera etapa de producción del escritor americano (nacionalizado británico) y que responde a lo mejor de su primera etapa. No obstante, y dado el grosor de la novela, nos decantamos por la más “moderada” en cuanto a extensión como es “El protector”.

protector

Asimismo, se acordó que la fecha del encuentro en abril sería el viernes 22, a las 17,30h para el primer grupo y a las 19,00h para el segundo.

La novela está pedida para tienda, ya que no había ejemplares suficientes disponibles. Cuando llegue a la librería os enviaré un email para quien quiera pasar a adquirirla.

Muchas gracias a todos por vuestro entusiasmo y participación, y nos vemos ya en primavera,

María

 

 

 

 

 

Published in: on marzo 5, 2016 at 6:16 pm  Comments (1)  

Club de lectura marzo: Hace cuarenta años

Hola a todos,

tal como comentamos en nuestro pasado encuentro de enero, el club de lectura de marzo se realizará el viernes día 4, a las 17,30h con el primer grupo y a las 19,15h con el segundo.

Al ser tan poco el tiempo transcurrido entre el pasado encuentro y este próximo, la obra seleccionada es una pequeña joya literaria (en cuanto a grosor se entiende) de una de las escritoras secretas europeas. Nos referimos a “Hace cuarenta años” de María Van Rysselberghe. El libro editado por errata naturae está disponible en tienda, frente al mostrador de caja, para quien quiera pasar a recogerlo.

cuarenta años¡Que lo disfrutéis!

Saludos a todos,

María

Published in: on febrero 24, 2016 at 2:28 pm  Dejar un comentario  

Club de lectura febrero: Literatura de viajes

Hola a todos,

tal como acordamos en el último encuentro del año pasado, para el mes de febrero los libros elegidos giran en torno a los viajes.

Se han seleccionado dos obras, de las que cada cual elegirá la que más le apetezca.

Los libros seleccionados son:

El antropólogo inocente de Nigel Barley,

antropologo

y Viajes de Heródoto de Kapuscinski.

herodoto

El día del club será el viernes 19 de febrero, a las 17,30h para el primer grupo y a las 19,15h para el segundo. Para ese día hemos invitado a Pedro Delgado Fernández, el autor de Carta desde el Toubkal para que nos hable de las características de la literatura de viaje. La charla con Pedro empezará a las 19,00h y durará hasta las 19,30h de forma que ambos grupos puedan asistir al encuentro con el autor. Asimismo, los participantes que en su día no pudieron venir a la presentación de Carta desde el Toubkal, pero leyeron el libro, que se acuerden de traerlo para que se los dedique el autor.

toubkal

A continuación, os dejo los días de los encuentros del próximo trimestre. Notad que entre febrero y marzo hay una diferencia tan solo de 15 días entre los encuentros, ya que me ha sido imposible cuadrarlo para otro viernes de marzo, por lo que se elegirá un “pequeño tesoro” literario para el club de marzo, que no sea muy largo y deje huella.

VIERNES 19 DE FEBRERO, A LAS 17,30 y a las 19,15h.

VIERNES 4 DE MARZO, a las 17,30h y a las 19,15h.

VIERNES 15 DE ABRIL, a las 17,30h y a las 19,15h.

Muchas gracias a todos, y disfrutad de las lecturas,

María

Published in: on enero 26, 2016 at 3:38 pm  Dejar un comentario  

Club de lectura enero: El bar de las grandes esperanzas

Hola a todos,

tal como os comenté, el próximo mes de diciembre y con motivo de la campaña de Navidad no habrá club de lectura en la librería.

Así que el próximo encuentro será ya en enero, y el libro elegido  es “El bar de las grandes esperanzas” de J. R. Moehringer. El libro está pedido para tienda, y cuando llegue a la librería, os enviaré un correo electrónico para quien quiera pasar a recogerlo.

esperanzas

El día del encuentro el viernes 29 de enero; a las 17,30 h para el primer grupo y a las 19,15h para el segundo “equipo”.

Así que nos vemos ya el año próximo… ¡Uauhhh, un año más…. para celebrar, compartir, para ser felices, vivir aventuras y descubrir nuevas lecturas!

Que paséis una muy feliz Navidad y un nuevo año 2016 lleno de buenas y maravillosas sorpresas.

Abrazos para todos,

María

 

 

Published in: on noviembre 28, 2015 at 1:33 pm  Dejar un comentario  

Club de lectura noviembre: El mayor Pettigrew se enamora

Hola a todos,

como la mayoría sabéis, se ha creado un nuevo grupo de lectura que se pondrá en marcha el próximo mes de noviembre, y desde aquí quería darles la bienvenida a los nuevos participantes.

El encuentro de ambos clubs se hará el mismo día, solo que con diferente horario, y cada sesión tendrá una duración de hora y media  . El libro elegido será el mismo para ambos grupos.

En el caso del encuentro de noviembre será el viernes 27 (primera convocatoria a las 17,30h, y la segunda  las 19,15h)  y  el libro es “El mayor Pettigrew se enamora” de Helen Simonson. El libro se encuentra disponible en tienda para los interesados.

 

pettigrew

Recordaros que en diciembre y con motivo de la campaña de Navidad se suspende el club hasta el nuevo año, que lo volveremos a retomar.

Lo que sí tenemos el mes de diciembre para todos los que os pueda interesar es un encuentro con el autor Pedro Delgado Fernández y su obra “Carta desde el Toubkal”. En la entrada anterior a esta del blog, podéis ver los detalles de este encuentro de diciembre.

Pero antes nos vemos en noviembre con el libro indicado y a las horas señaladas. Y como somos amantes de las letras más que de los números (al menos en mi caso) mejor que diferenciar a los dos grupos como entidades numéricas habría que ir pensando en un nombre acorde para cada uno de ellos. Así que poner en marcha el cerebro e ir pensando nombres para hacer una lluvia de ideas en nuestro próximo encuentro y votar un elegido. Si alguien no puede asistir y quiere participar en la propuesta de nombre, puede enviarme su sugerencia por email.

Muchas gracias a todos por vuestro interés y compañía, y nos vemos en noviembre,

María

 

 

Published in: on octubre 15, 2015 at 12:41 pm  Dejar un comentario  

Encuentro con autor y presentación del libro: Carta desde el Toubkal

Hola a todos de nuevo,

en nuestro último encuentro de lectura, coincidimos con el escritor malagueño de literatura de viaje Pedro Delgado Fernández, que nos dio a conocer su último libro publicado “Carta desde el Toubkal”, finalista del VII Premio Desnivel de Literatura de montaña, viajes y aventura.

A Pedro le acompañaba Lucía Rodríguez Vicario, pintora y autora del cuadro de la portada del libro.

Entre los compañeros del club y ambos artistas, acordamos hacer un encuentro con autor para el día 4 de diciembre (viernes) a las 19,00h en la librería, donde participaremos como club con la obra previamente leída. El libro se encuentra disponible en tienda para las personas que estén interesadas a asistir al encuentro.

toubkal

Asimismo, y puesto que ambos son grandes lectores, adjunto el blog de Pedro (autor) y Lucía (pintora) para que podáis echar un vistazo de sus trabajos y sus interesantes propuestas de lectura.

BLOG DE PEDRO

http://cartadesdeeltoubkal.blogspot.com.es/p/sobre-el-autor.html

BLOG DE LUCÍA

http://luciarodriguezvicario.blogspot.com.es/

Muchas gracias a todos por vuestro interés y que disfrutéis con las lecturas de este mes.

Abrazos,

María

 

 

 

 

 

Published in: on octubre 15, 2015 at 12:04 pm  Comments (1)  

VUELTA A LA ISLA BÁRBARA: EDUARDO MENDOZA Y LA NOVELA BIZANTINA

 

Hola a todos,

os dejo el enlace que nos ha enviado nuestra compañera Mariló para los que estéis interesados en el estudio de la novela La isla inaudita de Eduardo Mendoza, realizado por Wesley J. Weaver desde la universidad de New York.

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=58944

cortland

No obstante, por si alguien tuviera problemas de descarga del pdf y estuviera interesado en el análisis de la obra, adjunto el estudio al final de la entrada.

¡Muchas gracias, Mariló, por tu aportación!

 

 

VUELTA A LA ISLA BÁRBARA: EDUARDO MENDOZA
Y LA NOVELA BIZANTINA
WESLEY J. WEAVER III
State University of New York College at Cortland
La novela bizantina, hermanastra de la novela de caballerias, representó
en su dia un verdadero saco roto de relatos extensos de aventuras peregrinas
de diversa procedencia traducidos, comentados y sobre todo, imitados o derivados
de los romances griegos’. Desde su aparición en Esparia con la traducción
de la obra seminal del género, La Historia Ethiopica de Heliodaro (Amberes,
1554), su trayectoria pone de relieve el «toma y daca» que caracteriza la imitatio
de la literatura renacentista peninsular. Casi medio milenio después, reaparece
junto con una plétora de subgéneros narrativos bajo una nueva forma de
imitatio que surge en la novela posmoderna espariola, manifiesta en el uso
autorreflexivo de la parodia literaria, partiendo de lo que Linda Hutcheon
llama «la propiedad comŭn discursiva»2 . En este estudio, se analizará el
subtexto bizantino que forma parte integra de la trama y del discurso de una
de las novelas más comentadas de 1989, La isla inaudita de Eduardo Mendoza
(Barcelona, 1927). Bajo el pretexto de dilucidar su vigencia, presencia y función
en la literatura espariola contemporánea, se llevará a cabo en esta investigación
tanto la revaloración (y recodificación) de un género menospreciado,
cuanto la restauración de una novela aparentemente desviada de la trayectoria
novelistica de uno de los más importantes narradores actuales.
Desde sus comienzos en el siglo xvi, la novela bizantina en Esparia no ha
gozado de una buena reputación. Hasta se ha calificado la obra cimera del
‘ Emilio Carilla, «La novela bizantina en España», Revista de filología española, 49 (1966), 275.
2 Linda Hutcheon, A Poetics of Postmodernisin: History, Theory, Fiction, New York and London,
Routledge, 1988, 94.
[4471
Anuario de Estudios Filológicos, XXI/1998, 447-459
448 WESLEY J. WEAVER III
género, Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617), como un libro menor de
Cervantes. Este mismo, no muy confiado en cómo se habia de recibir, lo
consideraba, segŭn nos afirma en el prólogo de la segunda parte del Quijote,
«el más malo o el mejor que en nuestra lengua se haya compuesto» 3 . Testimonio
del desdén critico es la parca bibliografia y teoria sobre la novela bizantina;
hasta la fecha, el estudio de Carilla (1966) representa la monografia más
acabada en lo que respecta a autores, fuentes, temas y caracteristicas. A pesar
de esta indiferencia histórica, el género en su dia disfrutó de un gran p ŭblico
lector no sólo en Esparia, sino también en Francia, Inglaterra e Italia. El Persiles
tuvo seis ediciones en su primer ario de publicación, un legitimo éxito editorial,
cuando se toma en cuenta además que la cifra superaba las cinco ediciones
de la primera parte del Quijote de 16054 . Parte del estigma actual de la
novela bizantina se debe a su categorización de literatura barata, caracterizada
por una amalgama disparatada de caballeros valerosos, damas menesterosas,
animales fantásticos, encuentros, desencuentros y otras situaciones inverosimiles,
enjuiciada de poco peso desde la perspectiva de la calidad. 5 Aŭn asi, el
género bizantino en manos de Cervantes habia de representar el método
idóneo para plasmar lo que Alban Forcione llama su «romance cristiano»: un
largo peregrinaje textual simbólico, en el cual el personaje Persiles representa
al Hombre; la fuga de la Isla Bárbara (lo carnal y lo terrestre) le conduce a
la virtud y en ŭltimo lugar, a la salvación6.
Cuatrocientos arios más tarde, el elemento bizantino, por su enfoque en
la perseverancia de la bŭsqueda transcendental dentro de un mundo caótico
y poblado de sendas laberinticas, encuentra coherencia dentro de la incoherencia
que marca la temática del espacio narrativo del posmodernismo espariol
como subtexto de diversas novelas 7 , entre ellas La isla inaudita. Como su
3 Miguel de Cervantes Saavedra, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (DQ), Ed. John
Jay Allen, 2 vols., Madrid, Cátedra, 1981, II, 28.
Juan Bautista Avalle-Arce, «Introducción», en Miguel de Cervantes Saavedra, Los trabajos de
Persiles y Sigismunda (1616), ed. Juan Bautista Avalle-Arce, Madrid, Castalia, 1970, 29.
5 Recordemos que segŭn los criterios del canónigo de Toledo que se presenta en la primera
parte del Quijote (cap. xlviii), la calidad literaria radica en la edificación y la verosimilitud,
partiendo del principio ciceroniano «imitatio vitae, speculum consuetudinis, imago veritas ” (DQ,
I, 546).
Alban Forcione, Cervantes Christian Romance: A Study of «Persiles y Sigismunda», Princeton,
Princeton University Press, 1972.
El elemento bizantino se encuentra de forma destilada, pero presente en las siguientes
obras, todas caracterizadas por la bŭsqueda quimérica de un ideal a través de un espacio laberintico
interior o exterior: Gonzalo Torrente Ballester, La isla de los jacintos cortados (1980); Julian
Ríos, Larva: Babel de una noche de San Juan (1983); José María Merino, El oro de los sueños (1986),
los relatos de El viajero perdido (1989) y El centro del aire (1991); Juan Pedro Aparicio, Retratos de
ambigi (1989); Juan Benet, El caballero de Sajonia (1991)-; José María Guelbenzu, La Tierra Prometida
(1991), Luis Mateo Diez, El expediente del náufrago (1992) y Jorge Márquez, El claro de los trece perros
(1997).
VUELTA A LA ISLA BARBARA: EDUARDO MENDOZA Y LA NOVELA BIZANTLVA 449
antecedente literario, fue aclamada por un extenso p ŭblico, considerada desde
sus comienzos como un producto de consumo, y por lo tanto, vilipendiada
por la crítica, que se vio desconcertada por lo que calificó de una «desperdiciada
fabulación» 8 . A pesar de haber reconocido diversos elementos propios
de la novela bizantina, más de un comentarista ha manifestado un desconocimiento
absoluto en cuanto a sus técnicas e intenciones, sentenciando que
La isla inaudita «no será una novela recordada» 9 . Lo que los reseriadores no
han podido apreciar es el hecho de que en sus obras anteriores el autor ha
forjado todo un mundo novelístico a base de subtextos de incierta reputación,
no «recordables», como la novela detectivesca, la ciencia ficción y el folletín.
Una de las claves de la novelística de Eduardo Mendoza es su deseo constante
de crear un mundo que ponga orden al caos que confiesa llevar siempre
dentro”. Esta aspiración explica la presencia en su obra de lo detectivesco; sus
protagonistas emprenden bŭsquedas con el fin de reestablecer la armonía en
el cierre de la novela. Sin embargo, el rasgo del relato policíaco posmoderno
es precisamente la subversión del supuesto más elemental del género original:
la capacidad de restaurar el orden”. Ya no se nos asegura la eficacia de la
razón; la hermenéutica entre detective y lector, jamás perdida en este tipo de
novela, sirve ahora para crear la extrarieza en el lector; el misterio no toma
raíz a partir de la muerte, sino a partir de la vida misma”. El fracaso explica
en parte el despiste, la enajenación, el desconcierto que caracteriza a los
personajes de Mendoza: se nos presentan como individuos perdidos en espacios,
tanto físicos como psíquicos, enmarariados, relegando el quid de su
existencia novelesca a la bŭsqueda de la salida. Esta situación les conduce a
una odisea de peripecias y aventuras, con el deber implícito de someterse a
diversas pesquisas, análisis y meditaciones, como los héroes de las novelas
bizantinas. Esto se ve reflejado desde las investigaciones de Javier Miranda en
La verdad sobre el caso Savolta (1975) y del loco anónimo de El misterio de la cripta
embrujada (1979) y El laberinto de las aceitunas (1982), hasta las maquinaciones
de Onofre Bonvilia en su escalada social hacia la élite barcelonesa en La ciudad
de los prodigios (1986), las observaciones del engullidor de churros extraterreste
en Sin noticias de Gurb (1990) y los tejemanejes de la monja Sor Consuelo en
El año del diluvio (1992).
8 Así reza el título de la reseña de Santos Alonso Unsula, 516 [19891, 21).
9 Ibidem, 21.
Marie-Lise Gazarian Gautier, «Eduardo Mendoza», Interviews with Spanish Writers, Elmwood
Park, Dalkey Archive Press, 1991, 203.
” Malcolm Compitello, «Spain’s nueva novela negra and the Question of Form», Monographic
Review/Revista Monográfica, III, nŭms. 1-2, 1987, 183.
12 Michael Holoquist, «Whodunit and Other Questions: Metaphysical Detective Stories in
Postwar Fiction», The Poetic,s of Murder, ed. Glenn W. Most y William W. Stowe, New York, Harcourt,
1983, 173.
450 WESLEY J. WEAVER
Ariádese a este fondo temático com ŭn de la bŭsqueda toda suerte de
subtextos, subgéneros, alusiones literarias e intertextualidades. De este modo,
Mendoza ha llegado a encarnar en su trayectoria creativa la suposición de
Álvaro Pombo de que todo novelista es, antes que nada, una urraca presta a
«coger lo que le viene bien y despedirse a la francesa»”. En La isla inaudita,
se encuentran al nivel argumental una mezcla de tonos, un fondo exótico, una
colección de personajes extravagantes y alusiones históricas y literarias de
indole obscura, mientras que estructuralmente, abundan los relatos secundarios,
narrados dentro de un espacio laberintico repleto de aventuras descabeIladas,
todo organizado en una disposición calificable de folletinesca.
A diferencia de las novelas anteriores de Mendoza, La isla inaudita no
toma lugar en Barcelona. Aqui la ciudad Condal sirve más bien de punto de
arranque, desde donde el protagonista Fábregas, empresario catalán, huye un
buen dia de invierno. La elección de Venecia como su ŭltimo paradero no
es fortuita; obedece a las consideraciones temáticas y estructurales antes
mencionadas. En primer lugar, Venecia es la ciudad turistica por excelencia,
el Gran Museo, la isla inaudita (o mejor dicho, archipiélago), y por lo tanto,
la inmensa mayoria de los personajes que recorren las páginas de la novela
son precisamente gente «de paso», cada cual provisto de una historia, una
anécdota, una confesión para justificar su presencia alli. El escenario de
Venecia, espacio caótico y desintegrado, se presta bien a la estructura
episódica, puesto que representa, segŭn lo ha enfocado Javier Marias, una
«inacabable fragmentación ideal… ciudad como pocas con distancias más
insalvables o lugares que provoquen una mayor sensación de aislamento»”.
Es indudable que Venecia ha resucitado sentimientos análogos en Fábregas,
inmerso en un proceso de enajenación, «trata[ndo] de desenmarariar para
un presunto oyente la madeja de acontecimientos fortuitos y malentendidos
que habian configurado su situación actual»”. El laberinto de Venecia le
influirá no sólo fisicamente, sino que se le impondrá mentalmente a través
de sus encuentros con los moradores trashumantes del rompecabezas que
constituye la isla inaudita.
Otra caracteristica de la ciudad que emana del discurso es la subordinación
absoluta del tiempo convencional. De nuevo acudimos a Javier Marias:
Venecia es la ŭnica ciudad del mundo cuyo pasado no es que pueda vislumbrarse,
intuirse o adivinarse, sino que está a la vista. 0 al menos su aspecto
13 Álvaro Pombo, «De las narraciones y sus.filosofías furtivas», Revista de Occidente, XLIV, 1985,
18.
14 Javier Marías, «Venecia, un interior», Pasion,es pasadas, Barcelona, Anagrama, 39.
Eduardo Mendoza, La isla inaudita, Barcelona, Seix Barral, 1989, pág. 143; a partir de
ahora, todas las citas de la novela se incluirán en el texto.
VUELTA A LA ISLA BÁRBARA: EDUARDO MENDOZA Y LA NOVELA BIZANTLYA 451
pasado, que no es otro que su presente aspecto. Pero en realidad lo más
exaltador y desazonante de todo es que lo que se ofrece a la mirada del visitante
es también el aspecto futuro de la ciudad. Es decir, no sólo —viéndola— se puede
ver cómo era Venecia hacia cien, doscientos y a ŭn quinientos arios, sino que
además —viéndola— puede verse cómo será dentro de otros cien, doscientos y
seguramente quinientos arios más. Así como es el ŭnico lugar habitado del
mundo con un pasado visible, es asimismo el ŭnico con su futuro ya desplegado’
6.
El aspecto ácrono se aprecia en la novela a través de la compenetración
de los diversos subtextos bizantinos yuxtapuestos: lo hagiográfico se codea con
lo onírico, lo histórico con lo contemporáneo, lo real con lo ficticio. Fábregas
se deja llevar por esta espacialización: en cierto momento de la novela, en un
encuentro extrario con un cardenal católico y cuatro obispos monfisistas, se
transtorna a causa del coriac, y como resultado, «se sentía despierto y lígero
de cuerpo, pero incapaz de comprender lo que le decían o de fijar su atención
en ninguna cosa: el tiempo y el espacio se le antojaban elásticos» (77). Esta
elasticidad es resultado del aspecto desazonante que aporta la atemporalidad
veneciana que acaba por contagiar a Fábregas.
Todas estas características, lo turístico, lo fragmentado y lo ácrono, revisten
a la narración de un aire que se podría calificar de peregrino en ambas acepciones
de la palabra: por una parte, «singular», «raro», «exótico», «extrario»,
y por otra, «caminante», «viajero», «vagabundo» 17 ; como se verá más tarde, los
dos aspectos semánticos de la palabra se juntarán en el término «turista», ente
cuya presencia resulta clave en la perpetuación de lo inaudito. Venecia es una
nave de locos a la deriva, cuya tripulación estrafalaria se dedica en ŭltimo lugar
a trazar rutas irrisorias con la ŭnica finalidad de mantenerla a flote.
Para plasmar la ciudad peregrina, donde imperan lo exótico y lo sensual,
Mendoza acude al intertexto de Muerte en Venecia y establece diversos puntos
de contacto al nivel temático. En primer lugar, los respectivos protagonistas,
Fábregas y Gustavo von Aschenbach, son seres avezados que se transtornan una
vez inmersos en el Bizancio veneciano. El empresario catalán se nos presenta
desde la primera página como «hombre práctico [que] consideraba que el
conocer las facetas más inestables de su personalidad formaba parte de aquel
pragmatismo» (5). A lo largo de la novela, insistirá en sus facultades de raciocinio,
reflejadas en afirmaciones tales como «Yo sólo soy un adulto en pleno
uso de razón que se resiste a que le tomen el pelo» (57). Ha sido precisamente
16 Javier Marías, op. cit., pág. 29.
Estas dos vertientes de la palabra peregrino sug-ieren la noción de Elton Glaser de que la
narración sobre viajeros supone dos dimensiones, lo externo (lo que se ve) y lo interno (cómo
se reacciona frente a lo visto). Véase su estudio «Paul Theroux and the Poetry of Departures»,
Centennial Reviezv, vol. 33, nŭm. 3, 1989, pág. 193.
452 WESLEYI WEAVER III
este tedio que impone la vida guiada por la razón, desprovista de alegría, lo
que les insta un buen día a huir; pero a diferencia de von Aschenbach, lo que
motiva la fuga de Fábregas no es una visión furtiva de un forastero en un
cementerio sino su propio reflejo en el espejo: «mi propia mirada me sorprendió.
Comprendí que la vida cotidiana se había vuelto insorportable para mí,
hice las maletas y aquí estoy» (14).
Una de las maneras en que se prepara el terreno para la sumersión en el
fondo exótico de Venecia es a través de las diversas referencias directas a
Bizancio, evocando elementos históricos desperdigados por el texto que tienen
que ver con el Imperio del que formaba parte la ciudad lacustre. Fábregas
recorre iglesias donde observa frescos del estilo bizantino (16), escucha la
historia de San Mamas, perseguido por el emperador bizantino Juliano el
Apóstata (56), atestigua una discusión de cuatro obispos de diversas sectas que
versa sobre el monofisismo, donde se alude al entusiasmo del emperador
bizantino por aquella nueva religión autóctona que le había de alejar de Roma
(72), y por ŭltimo, se informa de la historia del estado de Dalmacia, que formó
parte del imperio bizantino (206).
Sin embargo, lo bizantino no se reduce solamente a este surtido de citas;
no menos llamativo que estas alusiones directas es el relato intercalado de las
aventuras de Albérigo Pastoret o Cacaforte, fundador y antiguo habitante del
palacio de los Dolabella, cuya historia es una perfecta novela bizantina en
miniatura:
fue un navegante oscuro al servicio de la Serenísima. El ario 1314 se hizo a la
mar en una galera de dos palos y nueve remos por banda, armada de una
bombarda y dos falconetes. Durante varios lustros navegó por el Golfo Pérsico,
el Mar Rojo y el infame Cuerno de África, comprando y vendiendo y abriendo
nuevas rutas comerciales al imperio. De sus peripecias y descubrimientos fue
dando cuenta en unas relaciones escuetas, no exentas, a veces, de exageración:
en una ocasión afirma haber visto con sus propios ojos el pájaro Roc; en otra,
haber encontrado en un mercado de Somalia alfombras voladoras por cuya
adquisición pujó en balde. Otros relatos, en cambio, resultan verosímiles y hasta
prosaicos. (85)
A pesar de que las experiencias de Fábregas no llegan a los extremos
fantásticos de Pastoret, la relación del navegante junto con las otras narraciones
predispone al protagonista (y al lector implícito) a interpretar lo ocurrido
en Venecia como una consecuencia de hallarse en un lugar propicio para las
aventuras novelescas. A partir de la implantación de esta estrecha relación con
lo bizantino, Mendoza se dedicará a subvertirla de acuerdo con su propia
agenda paródica, aportando al subtexto de Los trabajos de Persiles y Sigismunda
un papel estructural ambivalente, tal como es habitual en su novelística: será
VVELTA A LA ISLA BÁRBARA: EDUARDO MENDOZA 1 LA NOVELA BIZAATLVA 453
blanco de la sátira pero contribuirá a la estructura y al efecto de la parodia
al prestarle su materia lingŭística preformada’s.
En Los trabajos de Persiles y Sig-ismunda, los dos héroes, prófugos de la Isla
Bárbara, emprenden un peregrinaje a través de diversos lugares exóticos,
donde se someten a mŭltiples peripecias y pruebas antes de llegar a su meta,
Roma, «La ciudad de Dios». Allí se les premia por su sufrimiento con una
sabiduría superior, la cual les eleva a un estado de perfección’ 9 . En La isla
inaudita, este recorrido se invierte: el peregrinaje de Fábregas le lleva justo
donde comienza el de Persiles y Sigismunda, a la Isla Bárbara:
El griterío era ensordecedor en todas partes… ahora la mayoría de los
turistas vestían andrajos y apestaban; los más dormían al raso, envueltos en
mantas o trapos e incluso en hojas de diario, amontonados los unos sobre los
otros… también habían acudido a la ciudad ladrones, estafadores y carteristas;
malhechores y rufianes medraban a costa del hacinamiento y la confusión… Si
ahora deambular por los sectores concurridos de la ciudad resultaba exasperante,
hacerlo por las callejuelas retiradas y desiertas entrañaba peligros diversos:
allí salteadores, drogadictos y majaderos caían sobre los paseante indefensos
para despojarlos de sus pertenencias y propinarles palizas vesánicas. Al menor
signo de resistencia salían a relucir navajas y punzones y hasta dagas de empu-
ñadura labrada, recamadas de pedrería, que apenas unas horas antes habían
figurado en las vitrinas de algŭn museo. Cadáveres desnudos, con el cuerpo
lacerado, el cráneo roto o la cabeza separada del tronco, aparecían luego,
flotando en los canales, de los que emergían en el momento más inopinado,
sembrando el pánico. (63-64)
Aunque a lo largo de la novela se insiste en que este infierno no le afecta
de modo directo, en ŭltimo término constituye el transfondo sobre el cual se
eregirá este mundo exótico que acabará contagiando y absorbiendo a
Fábregas. De modo que el empresario catalán se nos presentará como un
Persiles que no ha abandonado la Isla Bárbara, sino que ha sido atraído por
ella. A diferencia de su contraparte cervantino, no se lanzará a diversas aventuras,
sino que éstas le llegarán a él a través de los episodios que se le narran
a lo largo de su estancia.
Fábregas se desarrolla mediante la psiconarración, y es a través de ésta donde
se aprecia la importancia del protagonista como receptor; hasta su mismo
nombre lo sugiere: recibe de manos ajenas la realidad o irrealidad narrativa para
luego transformarla, fabricarla, en algo que dé sentido a su experiencia vital.
Mientras su antecedente Persiles (también pasivo en su indecisión frente a
18 Para una consideración de este uso particular de la parodia en Mendoza, véase Margaret
A. Rose, Parody/Metafiction: An Analysis of Parody as a Critical Mirror to the Writing and Reception of
Fidion, London, Croom Helm, 1979, pág. 34.
19 Forcione, op. oit., pág. 158.
454 WESLEY J. WEAVER III
Sigismunda) se hace a través de unos sucesos que le ocurren directamente,
Fábregas se deja hacer por las aventuras ajenas; lo importante en la novela no es
lo que le sucede a Fábregas, sino cómo éste interpreta lo que se le narra. Las
aventuras peregrinas fomentan este papel de lector en el personaje y liberan en
él no una batalla física, sino mental, psíquica, y en ŭltimo término, metafísica.
Compariera y confidente de Fábregas en Venecia es María Clara Dolabella,
que llega a ser una mezcla de Sigismunda y Feliciana de la Voz, heroinas que
se enfrentan a diversas aventuras en Los trabajos de Persiles y Sigismunda, aventajando
en valor y voluntad a los personajes masculinos. La protagonista de
Mendoza, como Feliciana, se nos presenta como una madre soltera que prescinde
de la ayuda de los hombres para salir adelante con su hijo en una
sociedad poco compresiva, resignándose a la lujuria de los hombres y su
explotación para resolver su dilema, tal como la encontramos al principio de
la novela en compariía de Marcet (7-9). Igual que en el caso de sus antecesoras
cervantinas, María Clara oscila entre dos polos; por una parte, es la tentadora,
la seductora, la sospechosa de quien Fábregas desconfía: al comienzo de la
novela le achaca una dudosa reputación, juzgándola «una profesional» (11);
más tarde, deshechada esta imagen, todavía desconfía de ella, al creerla implicada
en una relación amorosa con un médico estrafalario, el doctor Pimpón
(118-19). Por otra parte, es la dama inasequible, cuya unión definitiva con
Fábregas parece ser siempre aplazada por diversos motivos; hasta llegará a
encarnar, como Feliciana, a la Virgen María para una fiesta particular de sus
padres, originando una especie de experiencia mistica en el protagonista:
En la hornacina vio la imagen de una mujer muy joven, de belleza grave y
transida, revestida de una tŭnica blanca y de un manto azul ceriido a la frente
por una cinta. Este manto bajaba luego por los costados de la imagen, dejando
al descubierto ŭnicamente su rostro, sus manos y la punta de los pies… Ante
la imagen Fábregas se sintió invadido de desfallecimiento. Todos los azontecimientos
extrarios que habían precedido este encuentro no habían logrado
prepararle para esta ŭltima visión. (212)
Las aventuras de Feliciana de la Voz en el tercer libro de la novela de
Cervantes también llevarán implícita esta dicotomía entre la seductora y la
Madonna. Atenta el autor contra la jerarquía misoginista del Renacimiento,
que así polarizaba a la mujer al yuxtaponer a la «mujer caída» y a la Virgen,
en, por ejemplo, la catedral de Guadalupe”.
Los paralelismos que se pueden establecer entre María Clara y Sigismunda
parten de las diversas separaciones que sufren de sus respectivos amantes. En
20 Véase Diana Wilson, «Uncanonical Nativities: Cervantes’s Perversion of Pastoral ” , Critical
Essays on Cervantes, ed. Ruth El Saffar, Boston, G. K. Hall, 1986, pág. 191.
VUELTA A LA ISLA BARBARA: EDUARDO MENTDOZA Y LA NOVELA BIZANTINA 455
La isla inaudita se deben a razones anticlimáticas, tales como el simple hecho
de que Fábregas no puede situarse en el palacio ducal de los Dolabella, o por
los diversos viajes que emprende la protagonista para enfrentarse con el padre
de su hijo para exigirle una ayuda financiera. En todo momento, María Clara
es un modelo de seguridad e iniciativa, frente al carácter meditabundo y
vacilante de Fábregas, similar al de Persiles. Marcando esta relación sembrada
de idas y venidas están los mŭltiples encuentros y reencuentros casuales con
el doctor Pimpón, con una banda de maleantes que desvalija a Fábregas al
principio de la novela (21-22), o bien con una vieja de botas chillonas que sirve
como una especie de cancerbero en la parroquia donde María Clara y
Fábregas ven los cuadros de Tomás Dolabella por primera vez. Estos encuentros
imprevistos, recalcados siempre por Fábregas con la exclamación «iQué
azaroso es todo!», subrayan el aspecto fortuito de la vida del hombre, juguete
de los caprichos de la Fortuna, tema éste predilecto de la novela bizantina21.
Lo casual se refleja en la estructura de la novela a través de los relatos
secundarios de diversa índole temática. Predomina la relación hagiográfica
donde se cuentan la vida y milagros de nada menos que ocho santos. En todo
momento, Fábregas demuestra su desconfianza hacia estas vidas de santos,
aunque, como ya hemos visto, no dejará de tener experiencias calificables de
religiosas: en otro momento de la novela, experimenta una epifanía al encontrarse
en una misa que acaba convirtiéndose en una especie de aquelarre de
la secta de los Pléyades (59-61); justo antes del ya citado encuentro con María
Clara vestida de Virgen en el palacio de los Dolabella,
creía ver en el fondo de los espejos del salón unos hombres muy gordos y
risuerios, vestidos con telas de color escarlata, que le hacían serias, como si le
saludaran y luego, convencidos de haber atraído su atención, juntaban las
manos, adoptaron una expresión de recogimiento y oraban o simulaban orar.
eQué querrán decirme? se preguntaba. (211)
La persistencia del tema hagiográfico en el transfondo de La isla inaudita
recuerda el fondo alegórico de Los trabajos de Persiles y Sigismunda; sin embargo,
se detecta su inversión en el inconformismo del protagonista en cuanto a una
trascendencia cristiana22.
21 Segŭn ha reconocido Julián Marías en su estudio sobre el Persiles, «Un papel extraordinario
dentro de la novela tiene el azar. Hay encuentros, figuras que aparecen y desaparecen, se
entrecruzan, se esfuman, a veces parecen dejar huella, pero acaso vuelven a surg-ir. Es esencial
el elemento de la fugacidad» (Cervantes, clave española, Madrid, Alianza, 1990, pág. 205). En este
contexto es irresistible la alusión a la novela de Daphne Du Maurier, Don’t Look Now, luego llevada
a la pantalla por Nicolas Roeg en 1972. Aquí se recordarán los diversos encuentros fugaces del
protagonista con un individuo que parece ser su hija fallecida, que lleva el mismo chubasquero
y botas que ésta tenía puestos al morir.
El rechazo de la refigión como solución del misterio de la vida humana se ve en los
numerosos textos hagiográficos que no hacen mella en Fábregas en ning- ŭn momento, sino que
456 WESLEY J. WEAVER III
La ausencia de una religiosidad crea un vacío interior en el protagonista,
donde se depositan especulaciones sobre la condición desarraigada del hombre
moderno: «Tal vez… la realidad no existe salvo en la medida en que
alguien la fotografie y en el fondo sean estos turistas enloquecidos quienes
anden en lo cierto» (67). Fábregas pierde fe en la eficacia de la realidad; hasta
llega a verse a sí mismo como una creación de los demás, una ficción. Al
conocer por primera vez el palacio de los Dolabella, la vieja criada que les
atiende a él y a María Clara apenas se fija en él, «como si su presencia se le
hubiera hecho patente al conjuro de las palabras de María Clara, pero no
antes» (78); al meditar sobre su pasado empresarial, siente haber sido producto
de una manipulación, «la sensación de que alguien en la sombra gestionaba
sus asuntos y de que sus actos eran una mera figuración» (120). El resultado
es el deseo posterior del personaje de entregarse de pleno a la inercia. Rehuye
a los hombres, se encierra en su hotel para ver vídeos, reconociendo «qué
simple, a pesar de todo, es la vivencia de los suerios… en cambio, en la realidad,
todo son preguntas e incertidumbres» (164).
Para la confección de este espacio donde Fábregas se cree una ficción más,
el narrador recurre a diversas técnicas como la ironía, la repetición, y la
presencia de nombres humorísticos, anteriormente usada en El misterio de la
cripta embrujada y en El laberinto de las aceitunas, algunos de los cuales rayan en
lo escatológico. Esto se ve en la siguiente nómina de personajes que desfilan
por las páginas de la novela: Rustico de Torcello, Buono de Malamocco,
Albérico Cacaforte, el caballero Fiasco, el doctor Pimpón, Madame Gestring23.
Segŭn Leo Hickey, la omnástica lŭdica en las novelas de Mendoza tiene la
virtud de unir lengua y sustancia24 , revelando en muchos casos el sarcasmo del
narrador hacia lo narrado.
Al servicio de la ironía está la redundancia de ciertos elementos. En primer
lugar, se destaca el motivo de la tormenta, que también sufre una
recodificación a través de la parodia. La inminencia que siempre experimenta
Fábregas adquiere un aspecto rítmico a través de la tormenta, que cobra
matices melodramáticos de una insipidez evocadora de las viejas películas de
terror. Esta inminencia se produce en un momento cuando Fábregas siente
una especie de revelación que desmitificadoramente en modo alguno le acerca
al desvelamiento del misterio que intuye. Por otra parte, la repetición ad
más bien provocan la risa. Por otra parte, Venecia se manifiesta a lo largo de la novela como
la Meca para diversos cultos que tienen el efecto de cancelarse entre sí, puesto que estas sectas
con todo su equipaje supersticioso llegan a encontrar un nicho perfecto en este espacio peregrino,
bárbaro.
23 Por G-String, un artículo de lencería.
24 Leo Hickey, «Deviancy and Deviation in Eduardo Mendoza’s Enchanted Crypt», ALEC, XV,
1990, pág. 59.
VUELTA A LA 1SLA BARBARA: EDUARDO MEADOZA Y LA NOVELA BIZANTLVA 4’57
nauseum de construcciones tales como «en su fuero interno» y «quizás lo que
me pasa» tienen la virtud de revelar la incapacidad de Fábregas de poder
meditar racionalmente sobre lo que le ocurre en este espacio veneciano, como
si lo dicho revelara no una aptitud para el raciocinio, sino para el despiste más
absoluto. La creciente obsesión de Fábregas por resolver el misterio resulta ser
un arma sutil del narrador para inyectar repetidamente la ironía en especial
cuando el protagonista se pone a filosofar sobre el sentido de la existencia.
Anticipando lo que parece ser un momento de gran revelación para el desarrollo
de la novela, el lector se ve defraudado en ŭltimo término con repudios
como el siguiente: «Había estado perorando sin atender el sentido de sus
propias palabras» (170). Otro elemento anticlimático muy parecido es la frase
lapidaria a que acuden diversos personajes para rematar sus narraciones extensas:
«Pero eso no es lo que he querido decirle». La descalificación total de
lo narrado recalca la falta de sentido que rige sobre estos personajes, atentando
contra su autonomía y poniendo de relieve su ficcionalidad, dejándoles sin
brŭjula, sin norte.
El ŭltimo apartado de La isla inaudita encuentra a Fábregas entregado a
la tarea de escribir una carta a su hijo, en la cual hace balance de su experiencia
en el extranjero, dentro de los confines de la casa Dolabella. Su resumen del
combate que libera el ser humano contra el peso abrumador de la existencia
es un sumario de las etapas que él mismo ha recorrido a lo largo de la novela:
Para combatir esta desazón, algunos se entregan a una actividad sin tregua;
otros, por la misma causa, persiguen el dinero, el éxito, el poder u otros fines
igualmente superfluos… Otros, por ŭltimo… se encierran en sí mismos, como
si sólo una vida interior llevada a los límites de la demencia pudiera dulcificar
la aridez de toda existencia. (226)
El proceso de interiorización no le llevará a la ciudad eterna, ni a la
salvación, como a Persiles, sino justo hacia donde había empezado su largo
peregrinaje; no es coincidencia que las primeras y ŭltimas palabras y ŭltimas
palabras de la novela sean precisamente «toda mi vida he sido un soriador»25.
En su estudio sobre la novela posmoderna espariola, Gonzalo Navajas
afirma que «La novela se disuelve en una irresolución parecida a aquella con
que se inicia. El texto concluye en el mismo punto donde comienza: un
páramo vacío que el texto no ha llenado» 26 . Como se ha visto en la novela
25 «In any memoir it is usual from the first sentence to reveal as much as possible of your
subject’s nature, illustrating it in a vivid and memorable motto» (Paul Theroux, Saint Jack, New
York, Pocket, 1973, 3). El hecho de que Fábregas tenga la misma ocurrencia al principio y en
el cierre de la novela atestigua la vacuidad de su b ŭsqueda.
26 Gonzalo Navajas, Teoría y práctica de la novela española posmoderna, Barcelona, Edicions Del
Mall, 1987, pág. 17.
458 WESLEY J. WEAVER
detectivesca de Mendoza, el quid de la trama no se presta a la resolución fácil;
en La isla inaudita, dado que el peregrinaje de Fábregas parte de un vacío
espiritual que en ningŭn momento se llena por sus experiencias en Venecia,
podemos concluir que el elemento paródico transforma la novela bizantina
de paragón de los valores eternos del cristianismo en una narración que pone
en primer plano la falta de una meta al final del camino recorrido. Seg ŭn
Mendoza, fiel al Postmodernismo que propone una literatura de «no conocimiento»27
, el sentido que debe buscar el hombre es precisamente la falta de
sentido, el no dejarse llevar por una realidad institucionalizada impuesta desde
fuera que enajena, que ficcionaliza, sino adaptarla a sus fines, en la b ŭsqueda
de la felicidad. Tal como afirma cierto personaje, «no es mejor hacer un poco
el indio y perseguir quimeras?» (174). Exiliado de la cosmología cristiana,
vuelto a la Isla Bárbara, para Fábregas, homo faber, «il meglior fabbro», ésa es
quizás la ŭnica arma eficaz en la conquista de esta isla inaudita que es la
existencia humana.
Bibliografia
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27 Ibidem, 15.
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Published in: on octubre 13, 2015 at 2:50 pm  Comments (1)  

Club de lectura de octubre: La isla inaudita

Hola a todos,

tras nuestro último encuentro “multitudinario”, desde la librería se está barajando la posibilidad de abrir un segundo grupo de club de lectura. El libro elegido cada mes sería el mismo para los dos grupos, lo único que variaría serían los horarios.

Se mantendría el grupo original (probablemente a las 19,00h de la tarde) y se abriría un nuevo grupo a las 17,00h. No obstante, lo vemos y hablamos todo con más detalle en el próximo encuentro.

Hasta el final de año, se han decidido las siguientes lecturas:

 

VIERNES, 9 DE OCTUBRE A LAS 19,00H  (NOTÉSE QUE MANTENEMOS EL HORARIO DE VERANO POR SI SE ABRE EL NUEVO GRUPO): LA ISLA INAUDITA DE EDUARDO MENDOZA

isla_mendoza

 

VIERNES, 27 DE NOVIEMBRE A LAS 19,00H: EL MAYOR PETTIGREW SE ENAMORA DE HELEN SIMONSON.

pettigrew

 

Nos vemos en el próximo encuentro de octubre, pasad un buen comienzo de otoño y abrazos a todos,

María

 

 

 

 

Published in: on septiembre 19, 2015 at 6:28 pm  Dejar un comentario  

Club de Lectura Septiembre: ¡Vivir! de Yu Hua

Hola a todos,

tras nuestro último encuentro de agosto, donde nos reunimos pocos en cantidad que no en calidad, por otro lado normal debido a la “caló” y a las varipintas agendas estivales; decidimos la lectura para octubre.

Así que para los próximos encuentro, la cosa ha quedado como sigue:

VIERNES 18 DE SEPTIEMBRE A LAS 19,00H: ¡VIVIR! DE YU HUA. El libro ya se encuentra disponible en tienda, en el mostrador de infantil; aunque se recomienda llamar antes de pasar para reservarlo pues tras el encuentro de ayer solo quedan 2 en tienda. Los nuevos ejemplares pedidos llegarán, seguramente, después de feria. En cualquier caso, se recomienda llamar antes a la librería para asegurarse y reservarlo por teléfono (Tf. Luces: 952122100).

vivir_yu hua

VIERNES, 9 DE OCTUBRE A LAS 18,30H  (NOTÉSE EL CAMBIO DE HORARIO!): LA ISLA INAUDITA DE EDUARDO MENDOZA

isla_mendoza

EN NOVIEMBRE, EL ENCUENTRO SERÁ EL VIERNES 27, ÉL ÚLTIMO DEL MES Y ASÍ APROVECHAMOS PARA DESPEDIR EL AÑO. El libro se determinará en el próximo encuentro.

Muchas gracias a todos, espero que estéis teniendo un maravilloso verano, disfrutar mucho,

María

 

Published in: on agosto 8, 2015 at 2:30 pm  Dejar un comentario  

Club de lectura de agosto: Muuu de David Safier

Hola a todos,

para el próximo club de lectura se propuso una obra de temática de humor, que fuera fresca y divertida para pasar el rato a la sombra del verano.

Así llegamos a Muuu, del escritor alemán David Safier.

muuu

El encuentro será el viernes, 7 de agosto a las 19,00h.

 

¡Os esperamos!

 

Published in: on agosto 4, 2015 at 12:28 pm  Dejar un comentario